Cómo elegir el servicio que necesitas
La duda más frecuente que recibimos por teléfono no es "¿cuánto cuesta?" sino "¿lo mío es tapizar, restaurar o pedirlo a medida?". La respuesta depende del estado del mueble, del valor que tiene para ti y del uso que vas a darle. Aquí te lo ordenamos para que llegues a la visita con criterio.
Tapizar (cambio de tela y refuerzo)
Cambias la tela, repasas el relleno y refuerzas lo justo. Es lo que más hacemos: 7 de cada 10 piezas que entran al taller son cambios de tela con un retoque de espuma o cinchas. Tiene sentido cuando la estructura aguanta (madera maciza sin grietas, muelles en su sitio) y la tela está cansada o ya no encaja con tu casa.
Restauración integral
Si la estructura cruje, las cinchas están vencidas, las espumas hechas polvo o la madera tiene daños, hay que ir a fondo. Restauración integral significa desmontar, reforzar o sustituir piezas estructurales y luego tapizar. Llevamos más tiempo (10-14 días en lugar de 5-10) y cuesta más, pero te entregamos un mueble que aguanta otros 20 años. Es lo habitual en piezas heredadas, sillerías antiguas y Chesterfield originales.
Fabricación a medida
Cuando lo que necesitas no existe en tienda — un sofá para un pasillo estrecho, una rinconera con un ángulo raro, un cabecero de pared completa, un sofá-cama de medidas no estándar — lo diseñamos contigo y lo fabricamos desde cero. El plazo sube a 3-5 semanas porque hay diseño, plano y montaje en taller, pero el mueble encaja al milímetro con tu espacio.
Cabeceros, banquetas y piezas auxiliares
Trabajos pequeños que cambian un dormitorio o un salón sin obra. Cabeceros tapizados (lisos, con paneles, capitoné, de pared completa), banquetas de cocina, pies de cama, puffs y posa-pies. Plazo corto (5-7 días) y precio comedido. Suelen ir como complemento de un trabajo mayor, pero también se hacen sueltos.







